
La montaña se convierte en un espacio simbólico, cargado de memoria y significado.
Un director, enviado por el Instituto Geométrico de las Terres de l'Ebre, emprende una misión aparentemente científica: una exploración geométrica de la montaña del Montsianell, en Amposta. Con la ayuda de instrumentos rudimentarios y un tono meticuloso, intenta medir ángulos, calcular distancias y registrar coordenadas. Pero en breve, el ejercicio objetivo de la geometría se ve interrumpido por la irrupción de recuerdos personales, pensamientos íntimos y reflexiones poéticas.